Trío Baryton de Madrid

“Este instrumento (Bordon o Barydon)… es, sin embargo, uno de los instrumentos más encantadores

Leopold Mozart, Violinschule, 1756

El baryton o viola di bordone puede ser calificado como una viola da gamba d´amore. Esto es porque además de las 6 ó 7 cuerdas de tripa tocadas con el arco, tiene entre 9 y 22 cuerdas simpáticas de metal bajo el mango. Estas cuerdas no sólo ayudan a aumentar la sonoridad, hacerla más brillante y más vívida al vibrar por simpatía, sino que también son punteadas por el pulgar de la mano izquierda.

De esta manera el baryton puede ser visto como una combinación de dos instrumentos: una viola de gamba y un arpa. Tocar con el arco y pulsar las cuerdas al mismo tiempo es, sin embargo, una técnica difícil que pocos logran dominar, y es quizás la razón por la cual el instrumento ha tenido un limitado número de intérpretes y compositores a lo largo de los siglos.

Aunque sus orígenes se encuentran en el siglo XVII, la edad de oro del baryton tuvo lugar en la corte del patrón de Joseph Haydn: el Príncipe Nikolaus Esterházy (1714–1790). El Príncipe amaba el baryton tremendamente, siendo intérprete él mismo. Varios de sus músicos fueron famosos por su habilidad con el instrumento (Joseph Weigl, Andreas Lidl, Carl Franz y el mismo Haydn). Como director de Música en Eisenstadt, Haydn fue requerido para componer una considerable cantidad de música para baryton en diversas formaciones de cámara. De las alrededor de 175 obras, 123 lo son para baryton, viola y violonchelo, y son conocidos como los “tríos para baryton”. Encontramos más ejemplos de música para baryton en otros compositores del entorno de la Corte de Esterházy: Luigi Tomasini, Joseph Pucksteiner, Anton Kraft y Anton Neumann.

Además de la textura a tres partes, Haydn a menudo utiliza la claridad de una escritura a dos voces, usualmente en los minuetos, haciendo tocar a la viola y al baryton al unísono. Por otro lado, la riqueza del sonido es también obtenida mediante el uso de dobles cuerdas y acordes en la parte de la viola. Es curioso que Haydn sólo incluyera el violín en tres de los tríos, quizás buscando una sonoridad nueva y especial. En cualquier caso, el timbre conseguido no es sólo el resultado del uso de las cuerdas de “arpa”, sino de la gran imaginación de Haydn para, usando diferentes texturas, demostrar su talento como compositor de música instrumental, logrando el máximo de color y variedad.